¿Existe un momento preciso en que una relación deja de tener vuelta atrás? Según un reciente estudio publicado en el Journal of Personality and Social Psychology, la respuesta es sí. Investigadores de las universidades de Maguncia (Alemania) y Berna (Suiza) identificaron que todas las parejas que atraviesan un “punto de inflexión” terminan separándose sin excepción.
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¿Cómo se detecta el punto de inflexión en una relación?
La investigación, liderada por la psicóloga Janina Bühler, analizó datos de 11.295 personas en Alemania, Australia, Reino Unido y Países Bajos. Utilizando estudios longitudinales realizados durante más de dos décadas, los expertos pudieron seguir en tiempo real la evolución emocional de miles de parejas, en lugar de depender solo de recuerdos posteriores a la ruptura.
Los resultados mostraron que el fin de una relación amorosa transcurre en dos etapas:
- Una caída lenta y prolongada en la satisfacción.
- Un momento crítico o punto de inflexión, que se da entre uno o dos años antes de la separación. Desde ahí, comienza un deterioro acelerado e irreversible, que culmina con la ruptura entre 7 y 28 meses después.
¿Ambos miembros lo perciben al mismo tiempo?
No. Quien toma la decisión de terminar la relación suele experimentar este declive antes. En cambio, quien recibe la noticia sufre un bajón mucho más abrupto y cercano a la fecha final, según los análisis de Bühler y su colega Ulrich Orth.
¿Se puede hacer algo para evitar la ruptura?
Sí, pero el tiempo es clave. El error común es buscar ayuda profesional justo cuando ya se cruzó el punto de inflexión. Para tener una posibilidad real de salvar la relación, hay que actuar antes de que el deterioro emocional se vuelva irreversible.
“Ser conscientes de estos patrones puede marcar la diferencia”, explicó Bühler. “Iniciar medidas en la fase preterminal de una relación es mucho más efectivo que tratar de reavivar la chispa cuando ya se apagó”.