Gracias a los avances en nanotecnología y materiales biodegradables, investigadores en Chile han desarrollado membranas avanzadas que prometen revolucionar el tratamiento de heridas crónicas, como úlceras diabéticas y por presión. Esta innovadora solución está liderada por el investigador postdoctoral Nicolás Cohn Inostroza, en un proyecto impulsado por la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM).
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Innovación en medicina regenerativa
La idea de desarrollar estas membranas biocompatibles surgió hace más de cinco años, en colaboración con la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile. Inicialmente enfocada en la regeneración periodontal, la investigación amplió su alcance para abordar barreras clave en la cicatrización de heridas complejas, como infecciones y falta de vasos sanguíneos.
"Estas membranas no solo representan un avance tecnológico, sino también una esperanza tangible para pacientes que enfrentan heridas difíciles de tratar", comenta Nicolás Cohn.
Tecnología de vanguardia: nanotecnología aplicada
Las membranas avanzadas combinan elementos naturales y sintéticos, como el extracto de matico, ácido poliláctico (PLA) y nanopartículas de biovidrio. Este enfoque híbrido permite desarrollar membranas biodegradables y biocompatibles, con propiedades bacteriostáticas y angiogénicas.
La nanotecnología incorporada en estas membranas facilita la liberación de iones que estimulan la producción de factores de crecimiento como el VEGF, promoviendo la formación de nuevos vasos sanguíneos y acelerando la regeneración de tejidos.
Proceso de fabricación y validación
El desarrollo de estas membranas comprende varias etapas:
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Investigación inicial: Identificación de necesidades clínicas.
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Selección de materiales: Evaluación de propiedades bioactivas.
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Diseño: Desarrollo de composiciones híbridas y técnicas de fabricación.
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Prototipado: Creación de membranas mediante electrohilado.
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Validación: Pruebas fisicoquímicas, mecánicas y biológicas.
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Optimización: Ajustes basados en resultados preclínicos.
Resultados prometedores y futuro del proyecto
Hasta la fecha, las pruebas preclínicas han demostrado que las membranas poseen alta citocompatibilidad y capacidad angiogénica en modelos celulares. Los próximos pasos incluyen validaciones en modelos animales y ensayos clínicos, con una proyección de uso clínico en cinco a siete años, sujeto a aprobaciones regulatorias.
Estas membranas tienen el potencial de mejorar la calidad de vida de pacientes con enfermedades crónicas, movilidad reducida o cicatrización comprometida, disminuyendo infecciones y reduciendo el riesgo de complicaciones graves, como amputaciones.
El proyecto ha sido financiado por fondos de investigación nacionales y cuenta con el respaldo de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), además de colaboraciones con instituciones académicas, laboratorios especializados y empresas biomédicas.
"Resolver un problema como las heridas crónicas es un compromiso con la innovación y el bienestar humano", destaca Nicolás Cohn, resaltando el impacto de esta tecnología en el futuro de la medicina regenerativa.