Seguramente no recuerdas tus primeros meses de vida, ¡y no estás solo! Este fenómeno, conocido como amnesia infantil, ha intrigado por años a científicos y padres por igual. Pero ¿por qué sucede esto? Un reciente estudio con bebés aporta nuevas pistas para entender mejor este misterio.
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¿Qué es la amnesia infantil?
La amnesia infantil se refiere a nuestra incapacidad para recordar eventos de nuestros primeros años. Aunque es difícil que tengas recuerdos de antes de los dos años, esto no significa que tu cerebro no estuviera trabajando intensamente en formar memorias.
Los científicos proponen diversas explicaciones para este fenómeno, como:
- La falta de un lenguaje estructurado.
- La limitada capacidad para asociar figuras y emociones.
- El cerebro infantil aún en desarrollo.
¿Qué recuerdan realmente los bebés?
Los adultos guardamos principalmente recuerdos autobiográficos, es decir, nos vemos como protagonistas de historias. Los bebés, en cambio, recuerdan detalles como el rostro de su madre o acciones específicas, pero sin un "Yo" claro como protagonista. La conciencia del “Yo” comienza aproximadamente a los 18 meses, momento en el que podríamos empezar a formar recuerdos personales más estructurados.
El hipocampo y las memorias tempranas
El hipocampo es clave para crear y evocar recuerdos. Científicos de la Universidad de Yale realizaron recientemente un estudio con 26 bebés entre 4 y 25 meses, utilizando resonancias magnéticas para monitorear la actividad cerebral durante pruebas de memoria adaptadas.
Los resultados publicados en Science indican claramente que los bebés tienen la capacidad de generar recuerdos episódicos desde aproximadamente el primer año de vida. El estudio concluye que:
“El hipocampo infantil tiene la capacidad de codificar recuerdos de experiencias individuales desde muy temprana edad”.
¿Entonces por qué no recordamos?
La investigación revela que sí creamos memorias tempranas, pero el misterio radica en por qué no podemos recuperarlas posteriormente. Aquí entra en juego el concepto de engrama, que es una huella neuronal que almacena un recuerdo. Aunque estas huellas existen desde la infancia, algo impide su acceso consciente en etapas posteriores de la vida.
Conclusión: un enigma aún por resolver
Este nuevo estudio no resuelve completamente la amnesia infantil, pero ofrece valiosas pistas sobre cómo funciona nuestro cerebro desde sus primeros días. Ahora sabemos que los bebés sí almacenan recuerdos, solo que el mecanismo para recuperarlos más adelante sigue siendo un fascinante enigma para la ciencia.