Una gran noticia para la conservación en Chile: una güiña (Leopardus guigna), el felino más pequeño de América, fue avistada en el Parque Nacional Alerce Costero durante marzo gracias al sistema de cámaras trampa de CONAF.
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Este registro no solo emociona por tratarse de una especie tan escurridiza y poco conocida, sino que también refuerza la importancia del monitoreo de fauna en nuestras áreas protegidas. La güiña es un felino nativo de Chile y Argentina, un silencioso depredador que ayuda a mantener el equilibrio de los ecosistemas al controlar poblaciones de pequeños mamíferos y aves.
El sistema de monitoreo más grande del mundo
CONAF lidera uno de los sistemas de foto-monitoreo de fauna silvestre más grandes del planeta administrado por una institución pública. En total, existen más de 2.000 puntos de monitoreo distribuidos en 35 áreas protegidas de Chile, con más de 2 millones de registros de al menos 40 especies.
En la Región de Los Ríos, este sistema opera activamente en el Parque Nacional Alerce Costero y la Reserva Nacional Mocho Choshuenco, con 95 puntos de monitoreo permanente. El Alerce Costero fue pionero en esta labor desde 2016, en colaboración con la Reserva Costera Valdiviana, administrada por The Nature Conservancy (TNC).
Gracias a estas cámaras, se han registrado especies como el pudú, puma, chingue, quique, zorro culpeo, zorro chilla, chucao y ahora nuevamente la güiña, que destaca por su camuflaje perfecto y su rol ecológico como cazador eficiente en la selva valdiviana.
Un felino con nombre mapuche
El nombre "güiña" proviene del mapudungun wiña, que significa “cambio de morada”. A pesar de su apodo coloquial como “ladrón” o “gato colorado”, este felino ha sido injustamente estigmatizado. Muy por el contrario, es una especie clave para la biodiversidad del sur de Chile.
El registro de esta especie en peligro refuerza la importancia de proteger nuestros ecosistemas y seguir apostando por la conservación de la biodiversidad nativa.