Durante el martes 1 de abril se realizó una nueva audiencia del juicio que busca esclarecer las responsabilidades penales en la muerte de Diego Armando Maradona, ocurrida el 25 de noviembre de 2020, la cual centró su foco y atención al testimonio de los peritos que participaron en la autopsia del exfutbolista.
Silvana de Piero, a cargo de la pericia histopatológica, que estudia los tejidos y las células para diagnosticar enfermedades, confirmó que “existían alteraciones” en los riñones y que “tenía una necrosis tubular aguada”.
“El hígado tenía lesiones de grasa, símbolos compatibles con un cuadro de cirrosis”, expresó. El análisis de los pulmones, según indicó la testigo, determinó “una patología pulmonar crónica".
El doctor Alejandro Vega, médico tanatólogo y especialista en medicina legal, agregó queMaradona tenía un corazón con un tamaño "fuera de lo normal"y con signos de isquemia, el hígado enfermo con cirrosis en un estadio avanzado y el riñón con daño de larga data. "Tenía un aumento monstruoso de la cavidad abdominal", dijo sobre el cadáver de Diego Maradona.