- Los nombres de los niños, niñas y adolescentes menores de 18 años que aparecen en este reportaje han sido cambiados para proteger su identidad.
En los últimos dos años, más 40 residencias de niños, niñas y adolescentes han cerrado sus puertas y, de las que quedan, un 47% funciona con sobrecupo. En otras palabras, tienen bajo su cuidado más niños de los que tienen capacidad para atender. Fuera de los hogares, en tanto, hay una lista de espera de 188 menores de 18 años, cuyos derechos han sido vulnerados, para ingresar a un hogar de protección.
De acuerdo a los expertos, urge aumentar la oferta. Por eso en diciembre pasado el Servicio de Protección Especializada anunció para este 2025 la apertura de ocho nuevas residencias de administración estatal y una nueva licitación para los organismos colaboradores, que hoy administran el 87% de los hogares del país. La propuesta que contemplaba más cupos, recursos y nuevos estándares, buscaba dejar atrás definitivamente al cuestionado Sename.
“De esa manera esperamos cubrir la demanda actual, todos los sobrecupos y toda la lista de espera”, aseguró entonces Claudio Castillo, el nuevo Director de un servicio que desde sus inicios mostró graves problemas de diseño, implementación y gestión.
Sin embargo, el 4 de marzo recién pasado tres resoluciones exentas dieron cuenta del desenlace de esta primera etapa de concursos: un 57% de los programas licitados en las regiones Metropolitana, Valparaíso y Biobío quedaron desiertos.
Resoluciones concursos públicos desiertos Servicio Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia by Informe Especial
Es decir, de los 74 proyectos, en 42 de ellos no hubo postulantes. En total, 724 niños, niñas y adolescentes, que al menos en el papel quedarían sin un cupo.
¿Por qué las fundaciones y organizaciones que se han hecho cargo de estos hogares se restaron del proceso? Bajo la convocatoria de “Juntos por la Infancia”, por primera vez un grupo de organismos colaboradores, que suman 29 residencias a su cargo, decidieron visibilizar con Informe Especial la grave crisis que vive el sistema de protección especializada, que nació el 2021 con el nombre de “Mejor Niñez”.
Aseguran que la subvención que reciben del Estado no alcanza para cubrir los requerimientos mínimos de los niños, niñas y adolescentes que tienen bajo su cuidado. Y afirman que las exigencias del nuevo Servicio no van de la mano del apoyo y acompañamiento necesario para implementar los nuevos estándares de calidad. Por estas razones, muchos de ellos han debido cerrar hogares y otros están en proceso de hacerlo.
Cierre tras casi medio siglo
“La aldea es mi hogar y familia”. Ese es el mensaje que está pintado en un mural de la Aldea Cardenal Raúl Silva Henríquez, residencia fundada por la propia autoridad eclesiástica en 1978 en la Región de Valparaíso. Un lugar que, según él, lo hacía rejuvenecer 40 años en cada visita.
Hoy el hogar alberga a 21 niños, niñas y adolescentes. El arraigo es evidente:
—Yo estoy de los dos meses aquí. Esto no es un hogar, esto para mí es una casa —dice Arturo Román, de 18 años.
—La familia que nunca pude tener cuando era más chica, la tengo aquí —complementa Belén, de 17.
Sin embargo, en octubre de 2024, Arturo y Belén recibieron una noticia que, aseguran, los afecta profundamente: tras 46 años de funcionamiento, el hogar está a punto de cerrar sus puertas.
La falta de recursos, señalan los especialistas del rubro, va aparejada a una serie de problemas que se han agudizado con el tiempo. Mezcla de niños de distintas edades, y con problemáticas complejas, que necesitan de una atención especializada que no están recibiendo del Estado.
“Estamos sobreviviendo. ¿Cómo podemos darle una buena atención a los niños si estamos sobreviviendo? Esto va a explotar, en algún minuto va a explotar”, alerta María Josefina Ortiz, directora de la Aldea Cardenal Raúl Silva Henríquez, hogar que actualmente está funcionando con una resolución de urgencia del Servicio.
Ante el llamado de auxilio de la Aldea, la Municipalidad de El Quisco decidió aportar 120 millones de pesos para evitar el cierre, el desarraigo y una nueva vulneración.
Su directora agrega: “Tenemos que salir a buscar solidaridad de empresas, de personas, del municipio. No puede ser, no puede ser que gastemos las energías en salir a buscar recursos y no en el problema real de los niños, no puede ser”.
Hogares sobre su capacidad
Por primera vez en 30 años, el Hogar Koinomadelfia decidió restarse de la licitación de nuevos programas del Servicio de Protección. Según su directora, el actual modelo dejaba fuera elementos esenciales para su funcionamiento: equipos de educación, salud y administración. Incluso implicaba la salida de 20 niños de la segunda infancia de la residencia.
“Yo dije ‘¿qué va a pasar con los 20 niños? ¿Voy a tener que trasladarlos a otra residencia?’. Y haciendo las preguntas al Servicio, las respuestas eran ‘no sé’ o ‘estoy en silencio administrativo’ o ‘la verdad no sabemos’. Entonces 20 niños quedaban en el aire”, explicó a Informe Especial la directora de Koinomadelfia, Mónica Hernández.
Cecilia Guerra, de 19 años, lleva nueve de ellos en el hogar Koinomadelfia. Repasando su historia de vida, asegura que quiere a futuro “romper un ciclo, un círculo vicioso”.
Sobre cómo se están abordando las necesidades de la residencia, asegura: “Como que buscan maneras, pero no le atinan a lo que necesitamos realmente. Porque hay mucho abandono y la gente lo ve de afuera. Lo que los niños pasan, los traumas que tienen. Al final juzgan desde sus posiciones, desde la comodidad en la que están”.
Koinomadelfia está originalmente diseñado para acoger a 60 niños, niñas y adolescentes, pero actualmente alberga a 73. Cuatro de ellos fueron derivados sin consulta previa a su directora en el último mes.
Problemas que han provocado que su directora, Mónica Hernández, comunique a través de una carta dirigida al Director del Servicio una drástica determinación: "El Consejo Directivo de la Fundación Koinomadelfia tomó la decisión de no postular al llamado a licitación”.
Carta Koinomadelfia a Director Del Servicio de Protección Especializada a La Niñez y Adolescencia by Informe Especial
"Justos por pecadores"
“Después del escándalo del Caso Convenios, a las fundaciones se nos ha hecho muy difícil recuperar la confianza y hemos pagado justos por pecadores”, dice Ignacio Concha, director de María Ayuda. “Hoy levantar recursos desde la caridad se hace casi imposible”, agrega.
“Cuando se diseñó este modelo, siempre se pensó que los colaboradores iban a tener recursos extras que iban a conseguir de la sociedad civil o de donantes, que eso hasta hace algunos años atrás sucedía", dice Claudio Castillo, Director del Servicio. “Yo creo que es una revisión que tenemos que hacer como país, porque efectivamente cuando se discutió el modelo de financiamiento del servicio, era en otro contexto”, puntualiza.
El 24 de marzo recién pasado el Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia inició las conversaciones con los organismos colaboradores para llegar a acuerdos y ver la posibilidad de asignar directamente los proyectos desiertos o bien decretar resoluciones de urgencia que les permitirían seguir operando.
“Lo que yo puedo asegurar es que van a estar las plazas para todos los niños que hoy están en residencias, que están con sobrecupo y que están en lista de espera”, asegura el Director del Servicio en conversación con Informe Especial.
Según destacan, harán lo necesario para salvar la emergencia. Mientras tanto, los cinco mil niños, niñas y adolescentes en cuidado alternativo residencial siguen esperando una solución definitiva que restituya los derechos de su infancia vulnerada.