Dos años y medio después del homicidio, el caso de Simón Cerda dio un nuevo paso. Tras dos jornadas de formalización, este miércoles quedó en prisión preventiva el guardia de la discoteque donde fue asesinado, acusado de colaborar con los sicarios que lo mataron tras equivocar el blanco.
Las pesquisas revelaron que la historia fue así. El líder de una banda criminal encargó el asesinato de otro cabecilla. Los mandatados a hacer el "trabajo" liquidaron a un inocente. Posteriormente, el criminal que habría dado la orden también fue asesinado.
Todo es fruto de la violencia cruzada entre el grupo de Dámaso Olivos y Patricio “Pato Lester” López en San Felipe, que el 23 de septiembre de 2022 terminó con la vida de un joven de 24 años que nada tenía que ver en la disputa: el estudiante de kinesiología y cantante urbano emergente, Simón Cerda.
Tras el control de detención, el magistrado Leopoldo Soto Gutiérrez decidió enviar al guardia de seguridad al Complejo Penitenciario de San Felipe. Por orden del tribunal, no es posible dar a conocer su identidad.
Contra la opinión de su defensor, no fue imputado como cómplice, sino directamente por homicidio calificado. De acuerdo a la indagatoria del Ministerio Público colaboró con información clave para el asesinato.
El polerón rojo
El día del asesinato, según antecedentes a los que tuvo acceso Informe Especial, los controles fallaron.
Pato Lester ingresó a la discotheque a las 00:56. El guardia de iniciales J.L.C.Z. —imputado este miércoles en el caso— le avisó a Dámaso Olivos de su llegada.
A las 2:15 de la madrugada, él mismo invitó a su colega a fumar un cigarro. Le dijo que iba a quedar “la cagá” porque Dámaso le había preguntado por la ropa que vestía el Pato Lester y él le había avisado que estaba con un polerón rojo.
A las 2:19, mientras ambos encargados de la seguridad fumaban, dos sujetos ingresaron al recinto sin ser revisados ni pagar sus entradas. No se demoraron más de nueve minutos en encontrar a alguien con esas vestimentas y no chequearon si en realidad se trataba de Lester.
El primer disparo algunos lo sintieron como un petardo, otros como si hubiese caído algo del VIP del segundo piso.
—¿Quién está tan bélico? —bromeó una barwoman al instante.
Pero dos disparos más no dieron lugar a dudas que se trataba de eso: disparos. Los autores escaparon, nuevamente sin control, por la misma puerta por la que ingresaron. No fue hasta rato después que se dieron cuenta que habían errado de blanco, dando muerte a Simón Cerda en lugar de Pato Lester.
Un caso de sicariato por error que 24 Horas Reportajes contó detalladamente en junio pasado.
Los testimonios iniciales dieron como principales sospechosos de la muerte de Simón Cerda a un adolescente de 16 años y un joven de 18, pero el registro de las cámaras de seguridad los absolvió de toda culpa. Un año después del crimen fue detenido Jhon Espinoza Torín, uno de los presuntos autores materiales del homicidio, que apareció en los videos con una pistola en la mano.
Tras todas esas vueltas, las policías y la Fiscalía de San Felipe dieron un nuevo paso este miércoles: la formalización de J.L.C.Z, el guardia, que de acuerdo a la indagatoria aportó información clave para el asesinato.
"Donde lo viera lo iba a reventar"
Desde 2022 a la fecha, J.L.C.Z. declaró en distintas ocasiones ante la Policía de Investigaciones. En ellas dejó de manifiesto su relación con Dámaso Olivos, quien habría sido el autor intelectual del sicariato, pero que murió el 23 de junio de 2023 de un disparo en la cabeza.
El guardia relató el odio que Dámaso le tenía al Pato Lester, sobre todo luego de la muerte de su compañero de delito: “el perro Ian”.
—El Dámaso, tiempo atrás, me dijo que donde lo viera lo iba a reventar.
En teoría, la idea era concretar dicha promesa el 23 de diciembre de 2022. Según la investigación, ese día el imputado avisó de la presencia de Pato Lester en la disco y dejó pasar a los sicarios sin revisión ni pago de entrada.
La preocupación de Dámaso, según el guardia, fue evidente.
—Después de 15 minutos de ocurrido el homicidio, el Dámaso comenzó a enviarme mensajes por Instagram, incluso me llamaba (...) me preguntaba a quién le habían pegado, que no le dijera a nadie lo que habíamos hablado por Instagram porque a mí iba a ser la primera persona a quien los pacos iban a agarrar. De hecho, me dijo que tenía que borrar todas las conversaciones que yo tuve con él y también con los venezolanos, lo cual hice, porque yo le tengo miedo.
La obsesión de Dámaso por saber si alguien había alertado a la Policía de su implicancia era alta. Poco tiempo después —según diversas declaraciones— uno de los guardias estaba comiendo en un carrito cuando se le acercó un auto con Dámaso Olivos sentado como copiloto. Le dijo que se subiera atrás del auto, donde además ya estaban sentados J.L.C.Z. y otro guardia de la Kamikaze.
Olivos pasó por tres estados de ánimo. Partió tranquilo, diciendo que lo estaban involucrando en un tema con el que no tenía nada que ver. Siguió tajante, preguntándole al guardia que recién había subido qué había declarado ante la Policía. Al recibir como respuesta que había declarado que dos venezolanos entraron a la discoteque mientras él y su colega J.L.C.Z. fumaban, se enojó:
—Qué te creí c... ¿Querí que te corra balazo aquí mismo? ¿Tú creí que no puedo pescar a un rati, sacarle la ch... y sacarle información de que tú estái sapeando?
Después de una hora, volvió a la calma e invitó a los guardias a comer. Los tres se excusaron.
Homicidio calificado
Según explicó el Fiscal de San Felipe, Alejandro Bustos, las diligencias "permitieron atribuir participación a uno de los guardias del recinto, por lo que la Fiscalía pidió la orden de detención, la que fue acogida por el tribunal y ejecutada por la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones de Los Andes".
Con todo, el lunes de esta semana se concretó la captura de J.L.C.Z. para luego ponerlo a disposición del Juzgado de Garantía de San Felipe.
Tras dos audiencias de control de detención, el magistrado Leopoldo Soto Gutiérrez determinó este miércoles la medida cautelar de prisión preventiva en el Complejo Penitenciario de San Felipe para el imputado. Fue acusado por homicidio calificado.
"Estamos satisfechos porque se acogió la tesis de este querellante de que no es un cómplice, sino un autor. Sin su participación este delito no se concreta, y sin su participación el dolor que tiene la familia de haber perdido a un hijo totalmente inocente entre una disputa de bandas de traficantes no se hubiese concretado jamás", dijo Fernando Castañeda, abogado querellante por la familia de Simón Cerda, tras la resolución.
A contramano, Felipe Basaure, defensor penal público del imputado, aseguró que "los antecedentes son insuficientes para haber decretado la medida cautelar de prisión preventiva a mi representado. Se estudiará la presentación de un recurso de apelación respecto a esta cautelar", afirmó.
El nuevo plazo de investigación se fijó en 60 días.