Era tan pequeña cuando tuvo su primer coqueteo con el mundo de la moda, que cuando la agencia Elite quiso contratar sus servicios, tuvo que esperarla hasta que cumpliera 14 años. Hoy Trinidad de la Noi es una de las mayores promesas del modelaje nacional, gozando de éxito a nivel nacional y comenzando una prometedora carrera fuera de las fronteras.
Lo que asegura Trinidad es que siempre supo que quería dedicarse al modelaje, y que ganar el certamen nacional del Elite Model Look y luego subirse al podio en China como la segunda a nivel mundial, ha sido el mejor aliciente para continuar con su sueño. Hoy con quince años y aún en el colegio, es poseedora de un contrato a tres años con Elite Paris y sueña con desfilar en Europa.
A los siete años grabó su primer comercial, pero el destino hizo que postergara su carrera hasta los catorce, edad mínima para modelar en Chile. Desde las fotos que se tomaba en su casa con la ropa de su mamá, saltó a ser el rostro de marcas internacionales, con una vertiginosa carrera que la ha transformado en una joven pero experimentada maniquí.
Comenta que el ganar su primera competencia fue un sueño, ya que se había preparado dos años mientras esperaba tener la edad para participar, y por lo mismo sintió el triunfo como un premio especial. Ahora asegura que el viaje a China le abrió las puertas del mundo y quiere aprovechar esta vitrina para consagrarse a nivel mundial.
Las exigencias y sacrificios de su carrera, los prejuicios contra los que tiene que luchar, y cómo vive su juventud en un medio tan exigente y competitivo como el de la moda, son las confesiones que Trinidad de la Noi revela en esta nueva edición de El Locutorio con Ignacio Franzani.