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Ciencia

Estudio revela cómo los perros afectan el aire en el interior del hogar

Un nuevo estudio revela cómo los perros modifican la calidad del aire en el hogar al liberar partículas y microbios. ¿Debemos preocuparnos?

Perro adentro de la casa.

Vicente Barraza

- TVN

Viernes 27 de febrero de 2026

Compartir espacios interiores con un perro podría modificar la calidad del aire interior, especialmente por la liberación de partículas y microorganismos, según un estudio publicado en la revista Environmental Science & Technology. La investigación, liderada por la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) en Suiza, analizó cómo las mascotas influyen en los contaminantes presentes en ambientes cerrados, un factor poco estudiado pese a la alta presencia de animales domésticos en los hogares.

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Perros como emisores móviles de partículas

Los científicos explican que la composición del aire en interiores, incluso en espacios bien ventilados, depende en gran medida de quienes ocupan la habitación y de sus actividades. Hasta ahora, la evidencia se había centrado principalmente en el impacto humano. Sin embargo, el nuevo trabajo pone el foco en las mascotas, proponiendo que los perros actúan como “portadores móviles” de material biológico dentro del hogar. Cada vez que un perro se sacude, se rasca o es acariciado, puede liberar polvo, polen, restos vegetales y microbios al ambiente.

“Las mediciones ayudan a cuantificar cómo las mascotas transportan material biológico en interiores y lo redistribuyen mediante actividades cotidianas”, explicó Dusan Licina, profesor del laboratorio de la EPFL y coautor del estudio.

El tamaño del perro sí importa

Durante el experimento, sensores de alta precisión detectaron ráfagas de contaminación coincidentes con el movimiento de los animales. Uno de los hallazgos más relevantes es que los perros grandes pueden emitir entre dos y cuatro veces más microorganismos que los humanos presentes en la misma habitación. Esto se debe principalmente a:

  • Mayor superficie corporal
  • Más fuerza al sacudirse
  • Mayor volumen respiratorio

¿Hay motivos para preocuparse?

Pese a los resultados, los investigadores llaman a la cautela. El impacto real de estos microbios en la salud humana aún no está completamente claro y puede variar según la persona. De hecho, la evidencia científica sugiere que cierta diversidad microbiana podría ser beneficiosa.

“Este alto nivel de diversidad microbiana no son necesariamente malas noticias”, señaló Licina. Algunos estudios indican que la exposición a distintos microorganismos puede estimular el sistema inmunológico, especialmente en la infancia.

Reacciones químicas que no se ven

El trabajo también examinó procesos químicos secundarios en el aire interior. Un hallazgo llamativo fue que los perros generan un 40% menos de derivados del ozono que los humanos. En las personas, el ozono reacciona con grasas de la piel, como el esqualeno, produciendo aldehídos y cetonas. Los perros, en cambio, no producen esqualeno de forma natural, aunque pueden adquirirlo por transferencia al ser acariciados.

CO₂ y amoniaco: emisiones comparables

El estudio también midió gases respiratorios. Los resultados indican que:

  • Un perro grande puede emitir tanto CO₂ como un adulto en reposo.
  • La proporción de amoniaco respecto al CO₂ es mayor en perros.

Según los autores, esto podría explicarse por:

  • Dietas más ricas en proteínas
  • Diferencias metabólicas
  • Respiración más rápida

Cómo se realizó el estudio

La investigación se desarrolló en una cámara ambiental controlada en Friburgo, Suiza, donde se mantuvieron constantes la temperatura, humedad y filtración del aire. Participaron:

  • 3 perros grandes
  • 4 perros pequeños (incluidos chihuahuas)

El objetivo fue aislar con precisión el efecto de los animales sobre la contaminación del aire interior. Los resultados entregan por primera vez factores de emisión cuantitativos que podrán incorporarse en modelos de calidad del aire en viviendas reales.

¿Debemos cambiar nuestros hábitos?

Por ahora, los científicos subrayan que se necesitan más estudios para evaluar los posibles efectos en la salud. Mantener un perro dentro de casa sigue siendo una decisión personal que debe equilibrar higiene, ventilación y bienestar animal. Porque, aunque las mascotas modifican el ambiente físico del hogar, también aportan algo difícil de medir científicamente: compañía, vínculo emocional y bienestar psicológico.